Un Marco único en la Costa Azul

más información del hotel

Beaulieu-sur-Mer, el imaginario mediterráneo

El pequeño municipio de Beaulieu-sur-Mer, lleno de encanto, se encuentra estratégicamente situado sobre el litoral mediterráneo, a escasos kilómetros de distancia de Niza y Mónaco.

En un enclave dividido entre mar y montaña, Beaulieu-sur-Mer goza de un microclima privilegiado que le otorga una cantidad excepcional de horas de sol, como ponen de manifiesto su vegetación exuberante, sus olivos centenarios, sus orillas repletas de palmeras…

Beaulieu-sur-Mer es sinónimo de cultura provenzal, con sus callejuelas y su mercado tan típicos, la Capilla Sancta Maria de Olivo donde numerosos artistas exponen sus obras, el museo del Patrimonio de Beaulieu…
El patrimonio arquitectónico evoca también la « Belle Epoque » e incluye la Villa Kérylos.

Finalizada en 1908, esta villa excepcional y única en el mundo es la fiel reconstrucción de una suntuosa residencia de la Grecia antigua.

Beaulieu-sur-Mer dispone de un gran puerto deportivo de fama internacional. Recibe cerca de 800 barcos, lo que hace de él uno de los puertos más frecuentados de la Costa Azul.

Un mar de excelente calidad, las playas La Petite Afrique y la Baie des Fourmis, así como el pequeño puerto pintoresco completan el retrato de este destino mediterráneo lleno de encanto.

La Réserve de Beaulieu se encuentra en el corazón de Beaulieu, en las inmediaciones del puerto deportivo y de la Villa Kérylos.
Se encuentra situada a 18 kilómetros del aeropuerto Niza-Costa Azul y, gracias a su pequeño puerto privado, se puede llegar también en barco privado o en lanzadera desde Mónaco.
Beaulieu-sur-Mer y su entorno…

Entre los lugares a visitar desde Beaulieu-sur-Mer conviene citar, a modo de referencia:

  • la Villa Ephrussi de Rothschild, en Saint-Jean-Cap-Ferrat. Magnífico palacio veneciano en el corazón de un jardín francés desde el que se domina el Mediterráneo. Este auténtico edén fue imaginado por Béatrice Ephrussi de Rothschild durante la « Belle Epoque »
  • el pueblo medieval de Eze. Construido sobre un pico rocoso que domina el mar, sus pintorescas callejuelas y su jardín exótico merecen, sin ninguna duda, una visita
  • el Valle Rahmeh, en Menton. Remanso exótico de colores y fragancias que suman 700 especies de todo el mundo…

Por supuesto, además de Cap Ferrat y de la rada de Villefranche-sur-Mer, Mónaco y Niza constituyen también destinos que merecen una visita por sí solos. El Principado es el paraíso de las compras y de los juegos de casino. Además, la ciudad del Paseo de los Ingleses cuenta con varios museos de renombre (Museo Nacional Marc Chagall, Museo Matisse, Museo de Arte Moderno y de Arte Contemporáneo…).